XII DOMINGO, A: No tengamos miedo a nada Papá Dios está con nosotros…

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En este contexto de pandemia y en este mundo manchado por la crisis,  la injusticia y los engaños que esconden  la belleza de la vida;  en  una realidad de divisiones  y de desconfianza sembrada por la inseguridad y que ofuscan lo lindo que es vivir en paz y en armonía con los demás, hoy, la Palabra de Dios nos invita a reflexionar sobre tres puntos: 

  1. La vida del profeta como  la de todos los creyentes pasa por pruebas y requiere  de fe en la presencia de Dios.  
  2. Hay que superar el miedo por la confianza en la gracia de Dios
  3. Dios nos conoce hasta en lo más profundo de nuestro ser que no hay nada que se le escapa de nuestra realidad y  por ende, nada puede intimidarnos ni paralizarnos en nuestra denuncia de las injusticias, con todas las dificultades que podemos experimentar.

En  la primera lectura (Jr 20, 10-13)  hemos visto como el profeta Jeremías ha sufrido, no solo por causa del anuncio de la Buena noticia sino también por la denuncia de los males de su época: “Terror por todas partes”. Para el profeta la vida no es nada fácil: tiene que sufrir, pero su fuerza está en  el Señor: “Hasta mis amigos más íntimos asechaban  mi caída…pero el Señor está conmigo como un guerrero temible”(Jr20,10-11).  La fuerza que tuvo Jeremías  venía de parte de Dios en quien él confiaba y a quien se aferraba. Porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a los cautivos. “Que lo alaben  el cielo y el mar, y todos los seres que se mueven  en ellos” (Salmo 68). 

La segunda lectura (Rom 5, 12-15)  nos recuerda que la gracia y el don  de Dios nos han  sido conferidos por un solo hombre justo que es Jesucristo y con Él se ha superado el pecado y la condición pecaminosa a la que Adán, por su desobediencia había llevado la humanidad.  Por la gracia somos hijos de Dios. En Jesucristo somos salvados. Y el  Espíritu divino habita en  nosotros y nos fortalece.

El evangelio (Mt 10, 26-33) nos reafirma que ya no tenemos que temer nada ni a nadie: “no tengan miedo…” (Mt 10,26) . Salvo lo que puede matar el alma… Nuestro Papá Dios nos conoce tanto que no hay ningún secreto que tengamos sin que Él lo sepa. Es el único que nos conoce totalmente hasta en los detalles del numero de nuestro cabello y de todos los pájaros del cielo: “no teman  entonces porque valen  más que muchos pájaros”(Mt 10,31). Nada de lo que vivamos escapa a la compasión de nuestro Dios.  Incluso en medio de la incertidumbre por la epidemia, Papá Dios está con nosotros. En todo lo que vivamos El quiere nuestra paz y nuestro bienestar.

Ante Dios, nadie es desconocido: todos “somos su pueblo”, y Él es nuestro Dios, nuestra fuerza y fortaleza. Y si nuestro Padre Dios está de nuestro lado, ¿a quién más podemos temer? Si estamos convencidos que Dios lo es todo para nosotros, anunciemos su amor sin  temor ni miedo. Escuchemos su voz que nos habla al interior de nuestro corazón  y nos dice: “¡No teman!”

Gracias Padre Dios porque ante tus ojos valgo más que muchos pájaros; mi vida, mi existencia, mi salud y mi felicidad están  en tus manos. Dame la gracia de confiar en  Ti cuando se burlen de mi fe o la desprecien, porque tú te ocupas de mí… ¡que tu nombre, Padre celestial, sea alabado por siempre jamás! 

P. Bolivar Paluku Lukenzano aa