La Congregación organiza, del 2 al 12 de noviembre de 2026 en Uagadugú, Burkina Faso, una sesión internacional de formación. Este encuentro reúne a religiosos dedicados al acompañamiento y la formación de los candidatos a la vida religiosa, especialmente en las comunidades de formación internacional y en las grandes comunidades de formación de la Congregación.
Un momento especial para compartir experiencias, reflexionar y renovar el compromiso al servicio de la formación asuncionista.
El 2 de noviembre de 2026, una jornada inaugural marcada por la fraternidad
La primera jornada comenzó con una celebración eucarística presidida por el padre Miguel DÍAZ, secretario general de formación (SGF). Esta celebración permitió a los participantes encomendar al Señor el desarrollo de la sesión y poner su trabajo bajo la guía del Espíritu Santo. Tras este momento de oración, se invitó a los 17 participantes a presentarse individualmente con el fin de conocerse mejor y fomentar un clima de confianza. Esta presentación, sencilla pero esencial, tiene como objetivo construir una auténtica experiencia de vida fraterna entre los formadores procedentes de diferentes horizontes. Más allá de una simple presentación personal, este momento permitió a cada uno compartir parte de su trayectoria humana, religiosa y misionera. Abrió un espacio de encuentro y enriquecimiento mutuo en torno a las experiencias vividas en el ámbito de la formación, la vida académica y el apostolado. De este modo, los participantes expresaron su deseo de aprovechar la experiencia de los demás, descubrir nuevas prácticas y profundizar en su comprensión de los retos a los que se enfrentan hoy en día las comunidades de formación.

Ser formador es una responsabilidad y una auténtica vocación
La sesión cuenta con la presencia del padre Benoît Bigard, asistente general, así como de los padres Miguel Díaz y Marcelo Marciel, antiguos asistentes generales. Las intervenciones y los intercambios han puesto de relieve, en particular, la responsabilidad especial confiada a los formadores. Esta responsabilidad conlleva una dimensión temática, relacionada con los ámbitos de formación de los que cada uno es responsable, pero también una dimensión geográfica, vinculada a las realidades de las diferentes provincias, viceprovincias y vicariatos. Ser formador en la Asunción no consiste, por tanto, únicamente en transmitir conocimientos o impartir un programa de formación. Es, ante todo, responder a una vocación y aceptar una misión al servicio del crecimiento humano, espiritual, comunitario, intelectual y apostólico de las personas a las que se acompaña. Desde esta perspectiva, el formador está llamado a estar presente allí donde la Congregación le necesita, teniendo en cuenta las realidades culturales, sociales y eclesiales de cada contexto.
«Formar» y «acompañar» son dos verbos que aportan matices…
La formación religiosa tiene como objetivo ayudar a cada persona a desarrollar las capacidades necesarias para discernir, asumir y vivir plenamente su elección de vida. El formador fomenta la libertad interior, la madurez humana, el crecimiento espiritual y la capacidad de comprometerse de forma duradera con la vocación elegida. No se trata de decidir en lugar del candidato, sino de ayudarle a discernir, de proporcionarle los medios necesarios para avanzar y de acompañarle en las diferentes etapas de su camino. El formador es, por tanto, un acompañante que ilumina el camino, apoya los esfuerzos, anima los progresos y ayuda a cada uno a reconocer las exigencias y las riquezas de su vocación. Esta misión exige una preparación seria, una disponibilidad interior, la capacidad de escuchar y una disposición permanente al aprendizaje. La participación de siete nuevos formadores en esta sesión constituye una señal alentadora para el futuro de la formación asuncionista. Su presencia pone de manifiesto el interés por preparar a personas capaces de asumir esta misión con competencia, discernimiento y fidelidad al carisma de la Congregación.

Una sesión para abordar los retos actuales de la formación
La sesión, prevista para once días, abordará varias cuestiones fundamentales para el futuro de la formación en la Asunción. El programa incluye las realidades sociales y eclesiales, la situación de las comunidades de formación, las orientaciones del Capítulo General y los retos actuales de la vida religiosa. Se invita a los participantes a reflexionar sobre la misión asuncionista, el liderazgo, la corresponsabilidad en la puesta en común de los bienes, la comunicación entre los equipos de formación y los responsables provinciales, así como sobre la preparación pastoral y los ministerios ordenados. Se presta especial atención a los retos de la era digital y la inteligencia artificial, a la formación especializada, a la interculturalidad, a la internacionalidad y a las cuestiones de justicia, paz e integridad de la creación (JPIC). Los trabajos en grupo, los intercambios de experiencias, las visitas a instituciones de formación y los momentos de convivencia completan las conferencias y las reflexiones comunes.
Una experiencia de comunión al servicio de la misión
A pesar de un programa denso y de unas jornadas muy intensas, esta primera jornada se desarrolló en un ambiente fraternal y constructivo. Permitió a los participantes tomar conciencia de la riqueza de sus respectivas experiencias y de la importancia de trabajar juntos para mejorar la calidad de la formación en la Congregación. La sesión de Uagadugú se presenta, por tanto, como una oportunidad para renovar las prácticas, reforzar los vínculos entre las comunidades de formación y preparar a los formadores para responder mejor a las expectativas de la Iglesia y a las necesidades de la Congregación.
También tuvimos la oportunidad de conocer el Vicariato de África Occidental (AO), su organización, su realidad y sus compromisos al servicio de la misión asuncionista. Este conocimiento nos ha permitido comprender mejor el contexto local en el que viven y trabajan nuestros hermanos, así como los retos a los que se enfrentan en los ámbitos de la formación, la vida comunitaria y el apostolado. Este momento de intercambio ha sido especialmente enriquecedor, ya que nos ha ayudado a profundizar en nuestro conocimiento mutuo y a reforzar nuestro sentimiento de pertenencia a una misma familia religiosa, unida por el carisma del padre Emmanuel d’Alzon y por la misión de hacer realidad el Reino de Dios.
Randriamizaka Alphonse aa

Fuente: https://www.assumptio.org/es/sesion-internacional-de-formadores-en-uagadugu-jornada-inaugural/






